lunes, 11 de julio de 2011

HOY VOY A DAR

Hoy no quiero pedirte nada para mí,
sólo deseo darte el universo entero,
un beso cada vez que derrames una lágrima,
un hombro cada vez que estés a punto de caer,
un rayo de luz que ilumine tu rostro,
una sonrisa cada vez que estés feliz.

Hoy no voy a pedirte nada,
hoy solo voy a darte un ramo de estrellas,
árboles que den frutos de oro
y diamantes que caigan como dulce brisa.

Hoy quiero darte el sol y la luna juntos,
el mar y los bosques quiero poner a tus pies,
para que te recuestes en la arena
y te bañes como hada en los ríos encantados.

Hoy no quiero nada para mí,
sólo quiero darte mí alegría y felicidad,
que sean para ti ofrendas de una vida juntos,
el tributo de un hombre que se encontró un día con una diosa,
el sueño de un loco que se quedó en el viaje,
la visión sublime de quien un día se sintió inmortal.


domingo, 3 de julio de 2011

NUBLADO

Camino por la calle mientras la lluvia cae,
no importa que me moje todo, no quiero cubrir mis heridas,
no me interesa si estoy seco o estoy mojado,
si me meto o si salgo mientras la lluvia cae.

Estoy en el mismo lugar donde te conocí hace muchos años
pero los colores se han desteñido, ya no son los mismos...
y aunque miro y es el mismo lugar, sé que yo no soy el mismo,
las heridas han terminado por tirarme al lodo.

Camino por la calle y la lluvia cae intensamente,
no importa si traigo un paraguas que acabo de comprar,
no me importa si esta tarde acabo empapado, enfermo...
la enfermedad que me ataca ya está acabando con lo que queda.

Desde que te fuiste los colores han perdido su color,
y aunque miro el mismo cielo ya no es el mismo,
ha perdido el brillo que un día me hacía soñar,
que un día me hacía sentir vivo...

Esta tarde mientras llueve copiosamente
no trato de saltar los charcos,
meto los pies lo más profundo posible
porque ya no hay frío, ni dolor, ni peligro

Hoy llueve y no ayuda a sentirse mejor,
el cielo es el espejo de mi alma
y esta tarde no ha salido el sol,
esta tarde solo se ha asomado el dolor, la tristeza y la muerte.

martes, 28 de junio de 2011

TE DESEO

Hoy tengo ganas de romper todos los protocolos,
de dejar atrás lo políticamente correcto y salir a buscarte.
Que no me importe el miedo de confrontarte,
que por un momento no te escuche,
que por un momento no existan los acuerdos sociales.

Hoy tengo ganas de llevarte a mi refugio y servirte en mi mesa,
de comerte despacio, saborearte como si fuera mi última cena,
tomando para mí lo mejor de tus jugos,
muriendo poco a poco entre tus carnes.

Hoy tengo ganas de que no me importe nada,
que seas para mí el último suspiro de mi cuerpo
penetrarte con lo más dulce de mi aliento,
preñarte de suspiros, de amor, de mil besos...

Hoy tengo ganas de lamerte,
de encender en ti todos los fuegos
que sepas que como animal en celo,
me muero y me retuerzo en mi deseo.


viernes, 17 de junio de 2011

SI NO VUELVO A VERTE

Si la vida es no volver a verte,
que caigan para mí las tempestades,
que se rompan cada uno de mis huesos
y la luz del sol nunca se asome en mi ventana.

Si la vida es no volver a verte,
que caigan una a una las estrellas
y brazas incandescentes me consuman
bajo gritos y lamentos infernales.

Si la vida es no volver a verte,
que el mar nunca moje ya mis piernas
y que cada paso sea un lamento
de mi triste andar en esta tierra.

Si la vida es no volver a verte,
que el corazón se apague para siempre,
y que tu recuerdo sea una herida eterna
que brote como fuente de mis venas.

sábado, 11 de junio de 2011

EL CORAZÓN NO ENTIENDE

Me he esforzado por sacarte de mi mente,
exprimo tu recuerdo en medio de dolores insoportables,
pero al corazón...

Quién le dice que no sienta lo que siente,
quién puede decirle que no lata en tu recuerdo,
que funcione normalmente aunque no estés.

Porque puedo engañarme y decirme que no existes,
que solo fuiste la proyección de una mente,
pero al corazón que no entiende de doctrinas,
ese necio órgano que ya no me pertenece,
ese no te quiere dejar de amar.

sábado, 30 de abril de 2011


MURIÓ ERNESTO (¿AHORA QUÉ NOS QUEDA?)


Dicen que murió Ernesto, que su corazón no soportó más. Que a sus 99 años por fin cruzó por su propio Tunel. Que hoy tomó el camino de los Héroes y ya camina entre las Tumbas. Que se cumplió por fin lo que alguna vez dijo: que no le gustaba el futuro, porque entre otras cosas, existía la muerte. Y tenías razón, ese futuro llegó con su muerte bajo el brazo, incendiándote como se incendió Alejandra aquella tarde olvidada en que mató a su padre de cuatro balazos.

Pero te fuiste Ernesto, como se han ido otros seres que he amado, llevándote un pedazo de mi propia historia escrita en tus libros, porque hoy que te vas, hoy que la vida me invita a despedirme de todo lo que amo, me dejas "como un bote a la deriva en un gran lago aparentemente tranquilo pero agitado por corrientes profundas" al igual que Martín, aquella tarde en que se sentó en un banco, cerca de la estatua de Ceres y permaneció sin decir nada, abandonado a sus pensamientos.

Ya solo te tenía a ti Ernesto, y te guardaba como un tesoro, por tu valentía para luchar contra un mundo que nos obliga a rendirnos, como estuvo a punto de hacerte desistir aquella tarde fría de abril, a tu esperanza por la gente, a tu profundo conocimiento de la condición humana y tu figura estoica de quien ha sentido el dolor y aún así permanece de pie.

Pero se quedan tus letras rondando la memoria, tus letras sin tiempo que hablan de mi propia historia. Se quedan los ciegos que recorren la ciudad, vigilándome, leyéndome la mente en estaciones del metro. Se quedan los días de literatura compartida con quien amo, los días que yo mismo escribí sobre uno de tus guiones.

Adiós Ernesto, seguí el camino de Abadón el Exterminador, seguí con tus miedos, tus rencores, tu curiosidad de descubrir la física del universo, seguí con la lucha por la libertad y pinta estrellas en el lienzo eterno de lugares sin tiempo.

Mientras tanto, los que nos quedamos en esta vida, de la cual dijiste que cuando por fin la comenzábamos a comprender se acababa, trataremos de emular la profundidad de tu poesía, mientras caminamos por una tarde nublada en el parque Lezama, intentando recordar que fuiste tú, fuiste tú querido amigo, quien abrió esa puerta al rincón del mundo donde reina el amor profundo y eterno.