sábado, 29 de mayo de 2010

Living Tips

People are often unreasonable and self centered.
Forgive them anyway.

If you are kind, people may accuse you of ulterior motives.
Be kind anyway.

If you are honest, people may cheat you.
Be honest anyway.

If you find happiness, people may be jealous.
Be happy anyway.

The good you do today, may be forgotten tomorrow.
Do good anyway.

Give the world the best you have, and it may never be enough.
Give your best anyway.

For you see, in the end, it is between you and God.
It never was between you and them anyway.

Madre Teresa

Consejos Madre Teresa

La gente es a menudo irracional y egoísta.
Perdónalos de todos modos.

Si eres amable, la gente te puede acusar de segundas intenciones.
Sé amable de todos modos.

Si eres honesto, la gente puede engañarte.
Sé honesto de todos modos.

Si eres feliz, la gente puede ponerse celosa.
Sé feliz de todos modos.

El bien que hagas hoy, puede ser olvidado mañana.
Haz el bien de todos modos.

Da al mundo lo mejor que tienes, y quizá nunca sea suficiente.
Da lo mejor de todos modos.

Al final, todo es entre tú y Dios.
Nunca fue entre tú y ellos de todos modos.

viernes, 28 de mayo de 2010

Estar sin estar

Estamos juntos. Tenemos la oportunidad de vernos profundamente. Pero si no estamos totalmente presentes, todo será como un sueño.” (Thich Nhat Hanh)

La ciencia de la meditación

Todos los huéspedes del Dalai Lama miraron intensamente al escaneo proyectado en pantallas a ambos lados de la habitación, ¡pero cuán distintos huéspedes habrían de ser! Por un lado, se sentaron cinco neurocientíficos unidos en su creencia que los procesos físicos del cerebro pueden explicar todas las maravillas de la mente, sin apelar a nada espiritual o no físico. Por el otro lado y frente a ellos, se sentaron una docena de monjes tibetanos con sus túnicas azafrán y vino, convencidos de que un hombre joven de cara redonda en medio de ellos era la reecarnación de un antiguo maestro del Dalai Lama, y que otro, que también allí estaba presente, era la reecarnación de un monje del siglo XII. El ambiente que se asumía entre ellos, los budistas, era que que la entidad que llamamos ‘mente’ no es como lo dice la neurociencia, solo una manifestación del cerebro. Para el mundo científico esto era inaudito e iba en contra del modelo de conocimiento hasta ahora paradigmático.

No era, en otras palabras, la típica reunión de ciencias. Pero aunque los Budistas y científicos que se reunieron por cinco días, en el hogar del Dalai Lama en Dharamsala, India, tenían distintas opiniones en lo concerniente a las pequeñeces de la reencarnación y de la relación entre la mente y el cerebro, ellos pusieron las diferencias a un lado en pos del interés de una meta compartida. Todos ellos se habían reunido bajo las sombras de los Himalayas para discutir uno de los más acalorados tópicos de la ciencia del cerebro: la neuroplasticidad.

El término se refiere la recién descubierta habilidad del cerebro de cambiar su estructura y funcionamiento, en particular el expandir y reforzar los circuitos que son usados y el de empequeñecer o debilitar aquellos raramente utilizados. En su corta historia, la ciencia de la neuroplasticidad, ha mayormente documentado cambios cerebrales que reflejan experiencia física y entrada de datos del mundo exterior. En pianistas que tocan muchos arpegios por ejemplo, las regiones del cerebro que controlan el dedo índice y pulgar se fusionan, aparentemente porque cuando un dedo toca una tecla en uno de esos movimientos tempo rápidos, el otro lo hace casi simultáneamente, engañando al cerebro en creer que los dos dedos son en realidad uno. Como un resultado de estas regiones del cerebro fusionados, el pianista no puede mover esos dedos independientemente uno del otro.

Últimamente sin embargo, los científicos han comenzado a preguntarse si es que el cerebro puede cambiar en respuesta a señales internas, puramente mentales. Aquí es donde los budistas entran. Su antigua y milenaria tradición de la meditación ofrece un experimento de la vida real sobre el poder de esos fuegos fatuos, pensamientos para alterar la materia física del cerebro.

“De todos los conceptos en la moderna neurociencia, es la neuroplasticidad la que tiene el más grande potencial para una interacción significativa con el Budismo,” dice el neurocientífico Richard Davidson de la Universidad de Wisconsin, Madison. El Dalai Lama estuvo de acuerdo y animó a los monjes a donar (temporalmente) sus cerebros a la ciencia. El resultado fueron los escaneos que el Prof. Davidson proyecto en Dharamsala. Estos compararon la actividad cerebral en voluntarios quienes eran meditadores novatos para con esos monjes budistas quienes han invertido mas de 10,000 horas en meditación. La tarea era practicar la meditación, generando un sentimiento de amor bondadoso hacia todos los seres.

“Tratamos de generar un estado mental en el cual la compasión inunda la mente entera sin ningún otro pensamiento,” dice Matthieu Ricard un monje budista en el monasterio Sechen en Katmandú Nepal, quien ostenta un Doctorado en Genética.

En una asombrosa diferencia entre principiantes y monjes, los últimos mostraron un dramático incremento en una actividad cerebral de alta frecuencia, llamada ‘ondas gamma’ durante la meditación en la compasión. Pensada como una actividad neuronal que identificaba y unía circuitos cerebrales remotos, las ondas gamma yacen en las actividades mentales elevadas tales como la conciencia. El meditador novato “mostró un ligero incremento en la actividad gamma, pero la mayoría de los monjes mostraron incrementos extremadamente grandes, de un tipo que jamás ha sido reportado por la literatura de la neurociencia,” dice el Prof. Davidson sugiriendo que el entrenamiento mental puede traer al cerebro a un nivel de conciencia mucho más grande.

Usando el escáner cerebral, llamado imagen por resonancia magnética funcional, los científicos señalaron regiones que fueron más activas durante la meditación de la compasión. En casi cada caso, la actividad mejorada era más grande en los cerebros de los monjes que en la de los novatos. Actividad en la corteza prefrontal izquierda (el asiento de emociones positivas tales como la felicidad) literalmente empuntando la actividad en la corteza prefrontal derecha (el sitio de las emociones negativas y la ansiedad) algo nunca antes visto, viniendo de una actividad puramente mental. Un circuito desguanzado que se enciende a la vista del sufrimiento, también mostró mayor actividad en los monjes. Así lo hicieron también las regiones responsables del movimiento planeado, como si los monjes estuviesen ardiendo en ganas de ir y auxiliar aquellos en problemas.

“Se siente como una completa presteza para actuar, de ayudar.” Recordó sr. Ricard.

El estudio será publicada la siguiente semana en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias. “No podemos desechar la posibilidad de que hay una diferencia preexistente en el funcionamiento cerebral entre monjes y novicios,” menciona el Prof. Davidson, “pero el hecho de que los monjes con mas horas de meditación mostraron los más grandes cambios cerebrales, nos da confianza de que los cambios son de hecho producidos por el entrenamiento mental.”

Esto abre la seductora posibilidad de que el cerebro, como el resto del cuerpo pueda ser alterado intencionalmente. Justo como los ejercicios aeróbicos esculpen los músculos, así el entrenamiento mental esculpe la materia gris en vías que sólo los científicos pueden empezar a imaginar.

Autor: Sharon Begley.

Fuente: The wall street journal on line.

Traducción al español por Luis Claudio Gómez.

jueves, 27 de mayo de 2010

SAGA DAWA DÜCHEN ས་ག་ཟླ་བ།

Saga Dawa Düchen significa literalmente “Festival de la luna llena de Shakyamuni” es uno de los cuatro grandes festivales (Düchen) dentro de la tradición budista tibetana, los cuales conmemoran eventos importantes de la vida de Buda Shakyamuni (Nacimiento, Iluminación y fallecimiento). Tradicionalmente se dice que en este día tan especial, las semillas kármicas acumuladas, tanto si son negativas como positivas, son multiplicadas por diez millones, de modo que es recomendable evitar todo acto negativo, como las diez acciones no virtuosas de cuerpo, palabra y mente (matar, robar, mantener una conducta sexual errónea, mentir, malgastar la palabra en conversaciones sin beneficio, decir palabras hirientes, generar división entre las personas a través de la critica, la codicia, la malicia y mantener visiones erróneas.), y acumular la mayor cantidad de acciones virtuosas que sea posible, como por ejemplo las diez acciones virtuosas de cuerpo, palabra y mente (las opuestas a las diez no virtuosas: salvar o proteger vidas, practicar la generosidad, mantener una conducta sexual correcta o, mejor aun, el celibato, hablar con la verdad, usar la palabra de forma benéfica pronunciando el Dharma, ya sea en la forma de recitaciones de Sutras y Mantras), y finalmente la virtud de practicar todo esto para el beneficio de todos los seres sintientes.


También se reflexiona en especial sobre la muerte, como un aspecto intrínseco de nuestra naturaleza humana. El parinirvana (iluminación total, muerte física) del Buda, nos recuerda que debemos renovar nuestra práctica de meditación por completo, reconociendo la realidad de la muerte como la impermanencia siempre presente.


“Una joven y afligida madre, lamentando la muerte de su bebé, busca consejo en Buda. La mujer explica su insoportable pesar y su incapacidad para reponerse a esa devastadora pérdida. Buda le pide que llame a todas las puertas del pueblo y pida una semilla de sésamo en cada casa en la que no se haya conocido la muerte. Después, deberá traérselas a él. Ella, obediente, va de puerta en puerta y, mientras sale con las manos vacías de cada una de las casas, comprende que no hay ningún hogar que no haya sido azotado por la muerte. La mujer regresa sin semilla alguna, y Buda le dice lo que ella ya ha comprendido: que no está sola. La muerte es algo que alcanza a todos, a cada familia. Es sólo una cuestión de tiempo. Lo que es inevitable y natural, le dice el Buda, no debe lamentarse en exceso.”


Mientras reflexionamos acerca de nuestra propia muerte, es importante aseguramos de que ese pensamiento no debe conducirnos a una actitud mental depresiva e insana. La mente debe estar tranquila. Es imprescindible tener valor, pero también es necesario sentir una paz interior. Contemplamos la precariedad de la vida y comprendemos que la muerte puede ocurrir en muy diversas circunstancias. Ni la salud ni la juventud son garantía de larga vida. No existe un patrón de condiciones específicas que nos mantengan a salvo.


Otra parábola budista nos enseña a afrontar la muerte con ecuanimidad:


“Un monje tenía siempre una taza de té al lado de su cama. Por la noche, antes de acostarse, la ponía boca abajo y, por la mañana, le daba la vuelta. Cuando un novicio le preguntó perplejo acerca de esa costumbre, el monje explicó que cada noche vaciaba simbólicamente la taza de la vida, como signo de aceptación de su propia mortalidad. El ritual le recordaba que aquel día había hecho cuanto debía y que, por tanto, estaba preparado en el caso de que le sorprendiera la muerte. Y cada mañana ponía la taza boca arriba para aceptar el obsequio de un nuevo día.”


El monje vivía la vida día a día, reconociendo cada amanecer que constituía un regalo maravilloso, pero también estaba preparado para abandonar esté mundo al final de cada jornada.


La muerte no se rige de acuerdo a ciertas condiciones. No hay una hora o temporada en la que podamos estar seguros del cómo y el cuando este evento acontezca.


"Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte." Leonardo da Vinci


Podemos tener la certeza de que no escaparemos de la muerte. Un día tendremos que devolver al universo los elementos materiales que con frecuencia pensamos que son nuestros y que por confusión e ignorancia nombramos “Yo”. Algún día todos tenemos que morir. Todos, sin importar cuán famosos, distinguidos, notables o sobresalientes podamos ser, todos moriremos. Los grandes personajes de la historia han muerto (incluso el Buda).


Con esto en mente, les comparto los últimos días de Siddharta Gautama, el Buda histórico:


“El Buda no era una persona ordinaria, de modo que su "muerte" no fue común y corriente. En ocasiones, sus discípulos más cercanos se quedaban perplejos al tratar de entender cuál era su naturaleza. Preguntaban: "¿Señor, después de la muerte, el Tathágata existe, no existe, ambos casos o ninguno?" y él siempre ofrecía la misma respuesta: "No resulta pertinente decir que un Buda existe después de la muerte. No es apropiado decir que un Buda no existe después de la muerte. Tampoco lo es decir que un Buda, tanto, existe (en un sentido) como no existe (en otro) después de la muerte. No es apropiado decir que un Buda ni existe ni no existe después de la muerte. Cualquier forma de explicar o describir la cuestión resulta inapropiada".


Unos días antes de morir, cuando el Buda se encontraba cerca de Vaishali, sintió los agudos dolores de su enfermedad. Sin embargo, gracias a su esfuerzo, se recuperó lo suficiente para emprender su "gira de despedida". En esa ocasión se dirigió a Ananda y le dijo: "Mi viaje está alcanzando su final. Del mismo modo que una carreta vieja sigue rodando al ser sostenida por unas correas, este cuerpo sólo puede continuar andando si es sujetado por unas correas. No obstante, mi vigor mental y espiritual no han disminuido".


Su cuerpo, como todas las cosas condicionadas, estaba sujeto a la decadencia, pero su mente había trascendido el nacimiento y la muerte. Tras dejar a sus discípulos en Vaishali se dedicó a visitar otros lugares para ofrecer unas últimas palabras de aliento. A pesar del dolor físico y de saber que su muerte estaba próxima continuaba ocupándose de los demás. Las escrituras resaltan que se mantenía consciente de lo que había alrededor. Pronunció algunos discursos y dio las instrucciones finales a la sangha.


Cuando llegó a una aldea llamada Pava recibió su última comida, preparada por Chunda, un herrero de la localidad. Este alimento le ocasionó una disentería severa. Sin embargo, con la poca fuerza física que le quedaba, continuó su viaje hacia Kushinagar. En el camino se detuvo a descansar junto a un río y le pidió a Ananda que confortara a Chunda, pues él no era responsable de los efectos que su comida le había causado. ¡Lejos de expresar reproche alguno quería agradecerle que le hubiera proporcionado su última comida antes del parinirvana, ya que su acción era altamente meritoria!


Bajo un árbol, como cuando nació y cuando logró la iluminación, el Buda alcanzó el parinirvana. En los sitios donde ocurrieron estos eventos se han colocado altares y son lugares de peregrinación. El altar del parinirvana se encuentra en Kushinagar. El Buda decidió morir en el que Ananda describió como un “triste pueblo de casuchas”, pero no fue una casualidad. Allí, entre árboles de sala, la gente de la localidad había construido un canapé de piedra para que los ancianos de la aldea se sentaran. Fue en éste donde el Buda se recostó y explicó qué arreglos quería para su funeral.


Mientras tanto, Ananda se sintió invadido por una gran tristeza y se alejó para llorar a solas. Sin embargo, el Buda lo llamó y le dijo: “Es suficiente, Ananda. No te pongas así. Tarde o temprano tenemos que desprendernos de todo lo que más queremos. Durante mucho tiempo y de manera desinteresada has mostrado un gran cariño por mí, a través de tus acciones, tus palabras y tus pensamientos. Mantén viva tu práctica y alcanzarás la liberación de todos los obstáculos”. Entonces, frente a todos los monjes, el Buda ensalzó las virtudes de Ananda.


Luego habló de la disciplina monástica. Sus últimas palabras invitaban a aquellos monjes que tuvieran dudas sobre sus enseñanzas a que las expresaran en ese momento, ya que estaba todavía allí para resolverlas. No hubo más preguntas. Tras un silencio absoluto el Buda exclamó: “La decadencia es inherente a todo lo condicionado. ¡Con atención consciente, mantengan el esfuerzo!” Acto seguido, entró en un estado meditativo y murió.


La escena final es de gran poder. Se le ilustra en un hermoso bosque, entre árboles de sal, altos y delgados, que sostienen, cada uno, una corona de hojas verdes y anchas, de entre las que sobresalen grandes flores blancas. Al Buda se le pinta recostado sobre su lado derecho, rodeado por sus discípulos. Sus seguidores más cercanos están sentados y llevan hábitos color azafrán. Cae una lluvia de flores. Asimismo, están presentes todo tipo de personas: brahmanes, príncipes, ministros, ascetas, adoradores del fuego, comerciantes, campesinos, mercaderes, además de muchas especies de animales: elefantes, cabras, venados, caballos, perros, ratones y pájaros, que se han reunido para despedirlo. En lo alto, dioses y diosas completan la escena. Las representaciones artísticas de este episodio dejan entrever un evento de significación universal, presenciado por todos los seres.


El estado de ánimo general es de tristeza. Hasta los animales están llorando. Los únicos que no lloran son algunos discípulos, sentados muy cerca del Buda y un gato. Los discípulos más próximos permanecen tranquilos. Son capaces de percibir más allá del cuerpo físico y saben que el cambio del nirvana al parinirvana no es un cambio.”


Fuente: Sangharákshita, Quién es el Buda, extracto del capítulo 8, Fundación Tres Joyas.


Valdría la pena entonces, tener presentes estas extraordinarias reflexiones sobre la muerte durante este día y tratar de mantenerlas en los posteriores. En este contexto, éste puede ser un tema de reflexión bastante sobrio y que puede llevarte, sin duda alguna, a contemplar la vida como algo sagrado. Con esto en mente, pregúntate:


Ya que algún día debo morir, ¿qué es realmente prioritario en mi vida? ¿De qué acciones puedo estar orgulloso en mi vida? ¿De qué me arrepiento? ¿Qué es lo que quiero hacer y evitar mientras viva? ¿Cómo puedo prepararme para morir?


Piensa que mientras estés vivo, el tiempo libre para practicar el Dharma es extremadamente limitado. Si vives 70 años, la mitad de ese tiempo la gastas en dormir, el resto trabajando, comiendo, peleándote, yendo de compras, viajando, viendo televisión, etc. Muy poco tiempo utilizas para practicar el Dharma. Cuando somos jóvenes, posponemos nuestra práctica del Dharma para más tarde. Cuando somos de mediana edad, estamos muy distraídos con otras cosas. Cuando somos viejos, miramos el pasado con arrepentimiento, al ver que no practicamos.


Hoy festejamos el Saga Dawa Düchen, hoy cuentas con una preciada vida humana, hoy puede ser tu último día sobre la tierra, así que aprovéchalo.

SAGA DAWA DÜCHEN

Hoy es Saga Dawa Düchen, aniversario del día en que el gran Shakyamuni Buda alcanzó la iluminación y el paranirvana. Es un día importante de práctica. El día de hoy, se dice que los efectos positivos y negativos de nuestras acciones serán multiplicados a una escala de 10 millones.

lunes, 24 de mayo de 2010

¿QUIÉN LOS DEFIENDE?

Una de nuestras herencias judio-cristianas más vergonzosas es el desprecio por la vida y los derechos de los animales. Para nuestra sociedad occidental acostumbrada al individualismo lastimoso, egocéntrico y rapaz, los animales no han sido otra cosa más que máquinas de alimentos, diversión y burla.

Basta ver los hechos recientes donde unos jóvenes desquiciados torturaron y mataron a un perro callejero, para darnos cuenta que nuestra educación ha sido errónea y mal enfocada.

Pero basta ver la visión que la propia religión católica tiene sobre los animales: En un pasaje bíblico Jesús se refiere al jefe de los fariseos como el zorro, evidentemente con una connotación negativa. También les llama "un puñado de serpientes" como si estos seres fueran malos y despreciables por derecho propio. Y en uno de los pasajes más impactantes, Jesús saca a unos demonios que atormentaban a un hombre para después meterlos en un grupo de cerdos, los cuales corren despavoridos hasta desbarrancarse por un precipicio. ¿Acaso estos cerdos no eran una creación de su padre?

Es evidente que el cristianismo no tiene ningún respeto por los animales, solo falta ver como algunos curas van a las corridas de toros para bendecir las plazas, como si la muerte de un toro fuera un acto de Dios que debe aplaudirse y fomentarse.

La marcha del sábado pasado en la Ciudad de México, en pro de los derechos humanos es un pequeño paso de un grupo de ciudadanos comprometidos por el respeto de todos los seres vivos de este planeta. La lucha es difícil porque como vemos el desprecio y la falta de sensibilidad está muy arraigado en nuestra conciencia colectiva. El paso está dado, fomentemos el respeto por unos seres que sienten y sufren al igual que nosotros, lo que los convierte en nuestros semejantes.

NIÑA ILUSIONADA

Eres la flor de la mañana
lindo susurro de la noche,
un dulce resplandor nocturno
que llena de luz mi alma.

Eres la madre combativa
tímida niña ilusionada,
que no espera otra cosa
más que ser amada.

Hoy despiertas a la vida
como mariposa de mil alas,
para darme la alegría
en mis horas devastadas.

Hoy puedes dormir tranquila,
nunca más una lágrima,
solo sonrisas tímidas
de tu alma enamorada.

viernes, 21 de mayo de 2010

FRASES PARA PENSAR

-“Las personas más ricas son aquellas que pueden renunciar a la mayoría de las cosas.” (Rabindranath Tagore)

-“Cuán numerosas son las cosas que no necesito.”
(Sócrates, de paso por el mercado de Atenas)

-“La característica de la civilización moderna es la multiplicación indefinida de las necesidades humanas. La naturaleza puede satisfacer las necesidades de todos, pero nunca los deseos de unos cuantos.”
(Gandhi)

-“Muchas personas usan el dinero que no tienen para comprar cosas que no necesitan, y con ello impresionar a gente que no las aprecia.”
(Walter Slezak)

-“También se llora en un Rolls-Royce, tal vez incluso más que en un autobús.” (Françoise Sagan)

-“La simplicidad es el resultado de la madurez.”
(Friedrich von Schiller)

-“Tener riqueza es mucho, la alegría vale aún más, pero la salud lo es todo.” (proverbio oriental)

-“No sientas envidia de la felicidad de quienes viven en el paraíso de los necios, ya que solamente un necio puede pensar que eso es la felicidad.”
(Bertrand Russell)

-“Un amigo vale más que cien camellos, un camello vale más que toda una vida.” (proverbio bereber)

Ser feliz es desear menos

Ser feliz es desear menos

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