2:40 de la tarde, el hambre ya se ha hecho presente, volteo por la ventana y sólo veo pedazos de humanos caminando rápidamente, ¿a dónde irán con tanta prisa? ¿sabrán que estoy observándolos? El mundo se mueve demasiado aprisa para mis huesos viejos. Cierro la ventana y miro fijamente la pintura gastada, trato de encontrarle formas: un ángel, un perro, un borrego. Ya no puedo pensar, estoy cansado.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario