Se despertó y le impresionó el silencio que rodeaba la casa, ni siquiera escuchó, como todos los días, la respiración de su perra debajo de la puerta esperando para que la lleven a pasear. Sentía los ojos inchados, sabía que no había dormido bien. Sin embargo tenía muchas ganas de meditar, de alguna forma tenía que calmar su mente, "necesito paz mental urgentemente, aún no quiero volverme loco, todavía no", pensó.
Se sentó en la cama, puso un video de meditaciones tibetanas en la tablet, se puso los audífonosy se cubrió con una frazada, entrecerró los ojos y comenzó a respirar pausadamente, de inmediato sintió calma y un pensamiento llegó a su mente: "tenemos que hacer un esfuerzo diario por ser felices". Entonces sin planearlo comenzó a ver imágenes de cuando era un niño, recordó una mañana por Chapultepec con su papá de la mano, se acordaba de como jugaban futbol junto con su hermano, de las noches cuando su papá, su hermano y él se dormían en el suelo de uno de los cuartos fingiendo acampar, entonces otro pensamiento le vino a la mente: "sonríe mientras meditas", se sintió feliz, veía a su mamá riéndose a carcajadas, la veía bailar, se acordaba de los días 25 de diciembre despertándose muy temprano para ir al árbol de navidad y encontrar sus juguetes para correr hacia la recámara de sus papás para enseñarles lo que le había traído Santa Claus.
Pensó en todas las personas que ha conocido en su vida, de sus amigos, de las muestras de cariño que ha recibido, del apoyo que ha tenido de personas que ni siquiera imaginaba en los momentos más malos de sus vida. Las lágrima comenzaron a salir lentamente de sus ojos, pero esta vez no eran de tristeza, era una emoción contenida por muchos años.
En el momento de su meditación en que más feliz se sentía inevitablemente llegó hasta él la imagen de ella, y recordó algo que casi no recordaba, una noche que cambió su vida para siempre: vino a su mente la noche en que fueron al billar juntos, se acordaba perfectamente de ella, con su pants grices con rallas verticales en color blanco, oh! cómo la recordaba inclinada sobre la mesa con su cabello hermosamente negro casi tocando la mesa. Wow! una de las imágenes más excitantes y vibrantes de su vida. Qué importaba que la bola blanca le pegara a la 2, o la 5, o la 8, por Dios, solo podía mirar sus curvas perfectas, la forma de su cuerpohermosamente definido, carajo! Y recordó que esa noche vino el primer beso, ¿cómo se puede olvidar una noche así? ¿Un beso así? y lo que siguió momento después en su coche y la mañana siguiente cuando encontró su bufanda olvidada y olerla todo el día pensando en la noche anterior.
Se sintió el hombre más afortunado de la Tierra y la meditación fue una experiencia mística que no había sentido nunca, no quería abrir los ojos, quería seguir observando momentos memorables a su lado, quería recordar las noches de éxtasis cuando le hacía el amor, verla sentada del otro lado de la mesa, verla dormir a su lado, caminar de la mano paseando a su perra.
Abrió los ojos y supo que algo bueno hizo en otras vidas para haber vivido todos esos momento, definitivamente algo muy bueno ha hecho anteriormente, no cabe dudas. Por un momento la tristeza, la frustración y la desesperación lo abandonaron. Hoy solo quería recordar esos bellos momentos. Sonrió tiernamente pensando en sus labios, en sus ojos tristes, en un abrazo, sabía que esa mañana el amor llenaba su corazón, sabía que ha valido la pena este viaje, no sabía si volvería a vivir una vez más otro día de esos, no sabía que pasaría el día de mañana, pero lo que sí sabía con claridad, lo que estaba seguro por primera vez en su vida es que valía la pena vivir un día más.
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