sábado, 22 de marzo de 2008

DEL MAR


Refresca mis labios con agua marina,
cubre mi alma con el manto de tu piel de arena,
lleva el velero de mi soledad hacia donde dirijan tus vientos
y manda la brisa de sal mojada para sanar mis heridas.

Dejame caminar por tu arena de blanco fulgor
mientras huelo el aroma de mares lejanos
a la orrila de muelles sin nombre,
mientras me baña la lluvia marina.

Y cuando el cielo se llene de estrellas fugaces,
guía de hombres salados y quemados por el sol,
me darás un beso de profundas tempestades
y me darás el tesoro de antiguos bucaneros.

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