
¿Por qué me besaste de esa forma en una noche junto al mar?
¿Por qué dejaste que viera tu cuerpo aquella mañana en Tepoztlán?
¿Por que dejaste que sintiera tu piel en mis manos?
Dime para qué, ¿para qué hoy me quemen los recuerdos,
de tus noches y tus soles?
Dime para qué dijiste qué me amabas, para qué
los días a tu lado, para qué tu piel mojada pegada a la mía.
Para qué dejaste que mirara dentro de tus ojos.
¿Para sentir que no puedo vivir después de eso?
Entonces para qué la ternura de tus labios,
la frescura de tu piel, lo sedosos de tu pelo,
para qué la energía de tu alma, la magia de tus besos,
el rincón dorado de tu cielo.
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