viernes, 21 de marzo de 2008

VIAJE ETÍLICO


Después de un viaje de locura y muerte,
en el que me di cuenta de mi condición de inhanición,
cuando mi cuerpo decadente y enfermo aún respira,
el corazón marchito se detiene y no vuelve a despertar.

Ahora cuando me he dado cuenta que no hay regreso
y que las esperanzas de un futuro feliz se terminan,
el llanto se detiene en elipses de tiempo infinitas
y los espasmos malditos recorren rincones inexorables.

Después de darle la vuelta al mundo en eterno estado etílico,
me doy cuenta que el dolor nunca desaparecerá,
y que las borracheras de excesos salvadores,
no son más que ilusiones de una mente perdida.

Pero qué se le va a hacer con esta vida miserable
sólo voltear al negrísimo cielo para recordarte,
sólo mantenerse vivo como un veterano de guerra,
sobresaltado y recordando lo bello de antiguas épocas

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