lunes, 1 de diciembre de 2008

UNA TARDE

He vuelto a escuchar un leve toque en mi puerta,
¿será acaso la trsiteza que no se cansa de buscarme,
o será acaso otro día de esos de terribles tempestades?
No lo sé y no quiero abrir la puerta.

Hoy me he vuelto a encontrar con tu mirada en una esquina,
ojos bellos como niña pero calcinantes como braza ardiente.
Y no la he saludado, quizás porque no me volteó a ver
o tal vez porque ya se me olvidó su nombre.

Está tarde recordé que no me despedí de tu recuerdo
y quise alcanzarlo pero ya se había perdido de mi vista,
aquella que un día te devoraba enardecida,
aquella que se quedó como tortuga herida.

Otra vez escucho un leve toque en mi puerta,
ah, ya sé, es mi corazón que dejé en la basura,
aquella noche en que lo mataste con tu huida,
aquel que se murio en la casa vacía.

No hay comentarios.: