¿Acaso es un crimen desearte tanto
y recorrer con dolor tu figura,
como quien mira la desesperanza en las criaturas?
¿Acaso en este juego de pasiones,
algún ser de luz te ha dado el poder de la lujuria
y sólo tú puedes ejercerla y merecerla?
¿Es que en horas de arrebato
cuando recuerdo las noches tibias
no puedo más que recordar los
tonos tenues de tus melodías?
¿Es acaso que soy un animal y tú una rosa
y no merezco más que un poco de tu nectar,
sólo una gota del jardín de tu locura?
¿O tal vez sólo soy un necio
que se muere por un poco de ternura
sabiendo que en toda la vida
no he merecido de ti mas que amargura?
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