Días y días nos han contemplado
desde aquella lejana tarde de mayo
en que tu mirada se cruzo en el
camino oscuro de mi soledad.
Y tu risa colmó los días grises
con aromas de nuevas luces,
desde el momento en que dijiste
te quiero y todo volvió a funcionar.
Hoy quisiera beber tu recuerdo
para comenzar una nueva historia,
como la de un poeta muerto
que nunca te olvidará.
Hoy quiero cambiar la historia
y formar un lazo de amor contigo,
y decirte que en esos labios
todo lo malo se puede olvidar.
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