El oro se ha convertido en tierra negra,
las aves comienzan a volver,
la luz se vuelve una fila de navajas,
los ríos no volverán a nacer.
Las palabras se han perdido en nubes negras,
los caminos ya no tienen por donde volver,
la tristeza se ha hecho cotidiana,
en la vida de los que veremos caer.
Tu recuerdo se perderá para siempre,
en el día funesto que está por llegar,
como un maleficio de libros siniestros
en la noche triste que nos matará.
¿Quién será el que te domina,
acaso un ser ancestral?
El ejemplo de un corazón roto
que no sabe de otra más que el mal.
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