jueves, 29 de abril de 2010

NO ESTÁN SOLOS

Hace dos días una caravana de derechos humanos que se dirigía a una de las comunidades más pobres de Oaxaca, para observar las condiciones en que viven los indígenas trikis de la región, fueron enboscados por un grupo de paramilitares. En ese ataque fueron muertos dos activistas de derechos humanos, entre ellos uno de origen finlandés. Algunos otros activistas fueron capturados por el grupo paramilitar quienes les dijeron que la zona está controlada por ellos y que cuentan con todo el apoyo del gobernador Ulises Ruíz. Horas después fueron liberados por sus captores, sin embargo se desconocía el paradero de otras cuatro personas, dos activistas de derechos humanos y los dos reporteros del semanario Contralínea, Erika Ramírez y David Cilia.

Esta tarde los dos activistas lograron romper el cerco militar y llegaron con bien al poblado de Juxtlahuaca, donde indicaron que estos dos días permanecieron escondidos junto con los periodistas de Contralínea, los cuales se encuentran con vida, sin embargo David Cilia se encuentra herido de bal en la pierna derecha y un rozón en el costado izquierdo. Hasta el momento (10:59 PM) se esperan noticias del operativo implementado hace unas horas para rescatar a los dos periodistas.

LA MARCHA

Hoy se llevó a cabo una marcha del hemiciclo a Juaréz a las instalaciones de la PGR en Reforma para exigir el rescate de nuestros compañeros y amigos periodistas, el cual tuvo una buena convocatoria, sin embargo la institución no quiso recibir a una comisión de representantes de distintas organizaciones civiles, entre sindicatos de trabajadores y de periodistas.

Cabe mencionar que la respuesta de las autoridades fue enviar alrededor de 200 granaderos los cuales se enfrentaron durante algunos minutos contra los manifestantes, sin que se reportaran mayores incidentes.

Lo que queda claro con todo este asunto es que el gobierno estatal de Oaxaca y el gobierno federal no tienen ningún interés por esclarecer los crímenes contra periodistas y toda la sociedad. Todo esto comprueba lo que muchos saben: que el gobierno priísta de Ulises Ruíz ampara a los paramilitares para mantener el control de la zona.

Este país se está muriendo, el hambre y la desesperanza son la pintura que adornan los cuadros en cada rincón del país, muchas zonas ya son ingobernables, mientras las respuestas de las autoridades de todas las instancias son: "para que van, les dijimos que era muy peligroso", "no podemos entrar porque nos disparan". Ahora resulta que tenemos que rascarnos con nuestras propias uñas cuando algo nos pase, cuando ellos tienen la obligación de garantizarnos seguridad en cada centrímetro de territorio nacional.

Érika, David, no están solos!!!!!!

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