martes, 6 de abril de 2010

UN SACRIFICIO

Hace unos minutos estaba sentado en algún lugar del centro, veía a la gente pasar y pensaba en lo difícil que resulta para la mayoría de nosotros generar verdadera compación por el dolor ajeno. Pasaban muchas personas de provincia que se tomaban fotos en los monumentos históricos, la mayoría se veían felices ¿en realidad lo son?, me preguntaba.

También pensaba que a veces hay que hacer un gran sacrificio para hacer felices a los demás seres que nos rodean, pensaba que Buda tuvo que dejar a su esposa e hijo, jesús también tuvo que alejarse, y al final debes comprender que no es posible ayudar a los demás cuando estás apegado a alguien o a algo.

En fin, también pensaba en el amor verdadero, el que está presente sin importar tiempo y espacio, el que surge de manera espontánea y permanece más allá de los límites del tiempo, aquel que se dirige a todos los seres del universo.

Pero regresé al origen de lo que me había llevado a pensar tantas cosas: el sacrificio. ¿Quién está verdaderamente dispuesto a sacrificar su propia felicidad por el otro? ¿Si una persona nos pide alejarnos porque es lo mejor para ella lo haríamos sin importar nada? Si una persona te dijera soy más feliz cuando estás lejos ¿te alejarías sin preguntar nada aunque supieras que no volverías a verla, aunque tal vez cambié su vida completamente?

Si te dijeran que vas a encontrar la felicidad en una montaña ¿dejarías todos tus bienes materiales y te irías sin pensar en lo que dejas atrás? ¿Realmente cuántos de nosotros haríamos un sacrificio por los demás? Uno realmente grande, en el que tu propia felicidad estuviera en juego, que cambiara tu vida completamente y aún así estar tranquilo porque has hecho un esfuerzo por el otro. Creo que muy pocos.

Aún así es algo que pienso constantemente, la única enseñanza indestructible es aquella que nos hace hacer algo realmente trascendente, sobrehumano, más allá de nuestro propio egoísmo y nuestro propio bienestar, pero que significa dar un gran paso para lograr liberarnos para siempre del mundo físico y encontrar la verdadera felicidad.

No hay comentarios.: